SOCIEDAD
8 de julio de 2026
No alcanza con alentar: por qué aprender RCP debería ser parte de la cultura deportiva
Cada vez que una competencia deportiva de alto nivel paraliza al mundo, el foco suele estar puesto en el rendimiento, la estrategia o el resultado. Sin embargo, de vez en cuando ocurre algo que trasciende cualquier marcador: un deportista se desploma en pleno juego y nos enfrenta a una verdad incómoda. Nadie está completamente a salvo de una emergencia cardíaca.
(CABA, 08.Jul.2026 / A1 Noticias) Las imágenes generan conmoción porque contradicen una idea profundamente instalada: que una persona joven, entrenada y en excelente estado físico no puede sufrir un paro cardíaco. Pero la medicina demuestra que sí puede ocurrir. Es poco frecuente, aunque posible. Y cuando sucede, el tiempo deja de medirse en minutos para medirse en segundos.
En esos primeros instantes hay un factor que pesa tanto como la tecnología médica disponible: la presencia de alguien que sepa qué hacer.
La Reanimación Cardiopulmonar (RCP) es probablemente una de las herramientas de salud pública más valiosas y, al mismo tiempo, una de las más subestimadas. No requiere ser médico ni enfermero. Puede aprenderla cualquier persona. Sin embargo, todavía son pocos quienes cuentan con esa capacitación.
Mientras una ambulancia está en camino, la RCP mantiene la circulación de sangre hacia el cerebro y los órganos vitales. Si además se dispone de un Desfibrilador Externo Automático (DEA), las probabilidades de supervivencia aumentan considerablemente. En medicina existe un concepto conocido como “cadena de supervivencia”: cada eslabón cuenta. Reconocer el paro cardíaco, pedir ayuda, iniciar compresiones y utilizar un DEA son acciones que deben ocurrir sin demoras.
El deporte ofrece una enorme oportunidad para construir esa cultura.
Clubes, gimnasios, colegios, federaciones y organizadores de eventos reúnen diariamente a miles de personas. Son espacios donde la capacitación en RCP debería formar parte de la preparación habitual, del mismo modo que se enseña un reglamento o una técnica deportiva. Entrenadores, profesores de educación física, árbitros, dirigentes e incluso los propios deportistas pueden convertirse en los primeros respondedores frente a una emergencia.
La prevención tampoco comienza cuando alguien cae al suelo.
Los controles médicos periódicos siguen siendo una herramienta indispensable para detectar enfermedades cardiovasculares que muchas veces permanecen silenciosas. Cardiopatías hereditarias, alteraciones del ritmo cardíaco, enfermedades del músculo cardíaco o patología coronaria pueden manifestarse por primera vez durante un esfuerzo intenso. Escuchar al cuerpo, no minimizar síntomas como dolor de pecho, palpitaciones, falta de aire desproporcionada o episodios de pérdida de conocimiento y realizar evaluaciones médicas acordes a la edad y los antecedentes son medidas que siguen siendo irremplazables.
Pero incluso con la mejor prevención, el riesgo nunca desaparece por completo. Por eso, la verdadera diferencia está en la preparación.
Desde la experiencia de Vittal en la cobertura médica de eventos deportivos, observamos que cada vez más instituciones incorporan planes de respuesta ante emergencias y desfibriladores. Es un avance importante, aunque todavía insuficiente. Un DEA sin personas entrenadas pierde gran parte de su potencial, del mismo modo que una capacitación sin un protocolo claro resulta incompleta.
Necesitamos dejar de pensar la RCP como un conocimiento exclusivo del ámbito sanitario. Debería enseñarse con la misma naturalidad con la que aprendemos normas básicas de seguridad vial o prevención de incendios. Porque las emergencias no ocurren únicamente en estadios profesionales. También suceden en un club de barrio, en una maratón, en un gimnasio, en una plaza o durante un partido entre amigos.
Promover esta cultura de prevención es parte del compromiso que Vittal impulsa junto a instituciones deportivas, educativas y organizaciones, convencida de que una comunidad capacitada está mejor preparada para actuar cuando cada segundo cuenta.
Cada vez que una vida se salva gracias a la intervención inmediata de un testigo, queda demostrado que el primer eslabón del sistema de emergencias no siempre es una ambulancia. Muchas veces es una persona común que decidió capacitarse.
El deporte nos enseña que el entrenamiento marca la diferencia. Con la RCP ocurre exactamente lo mismo. Aprenderla lleva apenas unas horas. Aplicarla correctamente puede regalar décadas de vida a otra persona.
Y pocas victorias son tan importantes como esa.
Por la Dra. Liliana Rolón, Gerente Médica de Vittal