OPINIÓN  14 de enero de 2018

Caso Echecolatz: Si, se pueden violar los Derechos Humanos

Al conocerse la decisión judicial de otorgar la libertad domiciliaria a Miguel Echecolatz, uno de los genocidas que purgaban su condena por delitos de Lesa Humanidad, no sólo se produjeron marchas de repudio, escraches y un siluetazo en Mar del Plata. Muchas opiniones se vertieron respecto al tema DD HH, compartimos las reflexiones de Ramiro Gómez

(CABA, 14.Ene.2018 / Ramiro Gómez para A1 Noticias) No es ninguna novedad decir que los medios de comunicación y los representantes de los intereses de este gobierno neoliberal han ejercido la manipulación de manera constante a través del discurso. Desde el famoso lema de ‘‘si, se puede’’ orquestado por las teorías de Duran Barba, se representa un nosotros, identificado con las acciones ‘‘positivas’’ para la sociedad y, un ellos, relacionado con las acciones negativas

De esta manera, se justifican modos de acción futuras; es decir, no hace falta explicar ni fundamentar las decisiones que este gobierno toma, porque son ‘‘lo mejor’’ para nuestro país, porque buscan confirmar la teoría neoliberal y meritocrática que nos dice que todo se puede con el esfuerzo de cada uno: ¿No vieron qué bueno todo lo que podemos hacer juntos?

Este gobierno ha conseguido instalar un discurso hegemónico contando con casi la totalidad de los medios de comunicación, sabemos bien que son pocos los medios que hoy en día explayan una mirada crítica de las medidas que toma el Estado Nacional, por ejemplo, en materia de derechos humanos, donde se están dañando gravemente los avances realizados durante los años de gobierno kirchnerista.

Cuán lejano se encuentra aquel momento en el que Néstor Kirchner bajaba el cuadro de Videla para enviarnos un mensaje esperanzador después de sufrir años de detenciones, torturas y violaciones a los derechos humanos. Desde la asunción de Mauricio Macri en 2015, ese cuadro parece nuevamente ser levantado. Es que el neoliberalismo es esto, manipular la memoria colectiva, la verdad y la justicia.

Pensemos en el caso de las detenciones políticas del último año, muchos dirigentes identificados con el gobierno kirchnerista que, sin el debido proceso que debería desempeñar la justicia, hoy están cumpliendo una condena injusta; pero eso no parece importar para el gobierno ni para los medios de comunicación. Se monta un show mediático y entonces no es necesario para ellos explicar nada, porque ‘‘ellos’’ son ‘‘los que se robaron todo, los que dejaron la pesada herencia, la barbarie’’.

Y por otro lado, devuelven a su casa a Miguel Etchecolatz, uno de los genocidas más violentos y partícipe de la Dictadura Militar; un personaje que fue sometido al proceso correspondiente y que debe cumplir una condena por sus acciones perversas y violación de los derechos humanos.

Justamente ellos, los que hablan de la moralidad, del cumplimiento de las leyes y que cada tanto dicen: ‘‘no me vengan con los derechos humanos’’, se encargan hoy en día de transgredir las leyes y los procesos judiciales correspondientes, porque ‘‘si, se puede’’.

Pero hay un pueblo que se manifiesta y que mantiene la disputa permanente por la memoria, la verdad y la justicia, y que dice: NI OLVIDO NI PERDON, A DONDE VAYAN LOS IREMOS A BUSCAR. (Ramiro Gómez) 

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