SOCIEDAD
28 de octubre de 2026
Día Mundial de la Diabetes: reconocer las señales a tiempo y sostener los controles para evitar complicaciones graves
En el marco de la jornada global de concientización sobre esta patología crónica, la Dra. Ana Ábalos -Jefa Médica de UTIM y Traslados de vittal- analiza la importancia del diagnóstico precoz, advierte sobre los síntomas silenciosos y detalla las pautas de alarma que requieren atención de urgencia
(CABA, 28. Oct.2016 / A1 Noticias) Cada 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, una fecha establecida para visibilizar una de las problemáticas de salud pública más extendidas y de mayor impacto global. Esta condición crónica se manifiesta cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el organismo pierde la capacidad de utilizar con eficacia esta hormona fundamental, responsable de facilitar el ingreso de la glucosa desde el torrente sanguíneo hacia el interior de las células para transformarla en energía. Cuando esa dinámica biológica se quiebra, los niveles de azúcar en sangre aumentan de forma sostenida y, con el transcurso del tiempo, dañan severamente vasos sanguíneos y órganos vitales si no media un tratamiento médico adecuado.
Comprender el cuadro clínico exige diferenciar sus presentaciones más habituales, ya que cada una plantea abordajes y pronósticos específicos. La diabetes tipo 1 responde a un proceso autoinmune donde el propio sistema inmunitario destruye las células pancreáticas productoras de insulina; aparece a cualquier edad, demanda la administración diaria de dicha hormona y carece actualmente de mecanismos preventivos conocidos. Por su parte, la diabetes tipo 2 constituye la variante mayoritaria en la población adulta y surge de una combinación de predisposición genética, sobrepeso, sedentarismo y alteraciones metabólicas, presentando la particularidad de que en una gran cantidad de casos su desarrollo puede prevenirse o demorarse significativamente. A estas se añade la diabetes gestacional, detectada durante el embarazo, cuyo seguimiento estricto resulta indispensable para evitar complicaciones perinatales en la persona gestante y en el recién nacido.
“Uno de los principales desafíos diagnósticos de la diabetes tipo 2 es que suele avanzar de manera silenciosa, sin generar molestias evidentes durante años, lo que lleva a que muchas personas lleguen a la consulta cuando ya existen lesiones en otros sistemas del cuerpo”, advierte la Dra. Ana Ábalos (MN 75224), Jefa Médica de UTIM y Traslados de vittal, la organización de urgencias y emergencias médicas extrahospitalarias más grande de la Argentina.
Por esta razón, la especialista recalca que quienes presentan factores de riesgo -como antecedentes familiares de primer grado, sobrepeso u obesidad, hipertensión arterial, sedentarismo o registros previos de glucemias alteradas- deben solicitar chequeos médicos de laboratorio con regularidad, independientemente de la ausencia de síntomas.
Cuando el organismo comienza a manifestar el desequilibrio glucémico, suelen aparecer indicios sutiles pero concluyentes: sed desmedida, incremento notorio en la frecuencia miccional diurna y nocturna, aumento desmedido del apetito, fatiga constante sin causa clara, pérdida de peso involuntaria, visión borrosa, infecciones a repetición, dificultades en la cicatrización de heridas cutáneas y sensaciones de hormigueo o pérdida paulatina de sensibilidad en las extremidades. Si bien estas expresiones clínicas no son privativas de la diabetes, su combinación amerita una consulta clínica de inmediato para confirmar o descartar el cuadro mediante análisis de sangre sencillos.
El escenario clínico se vuelve crítico cuando sobrevienen descompensaciones agudas severas, tanto por valores extremadamente altos de glucosa como por caídas abruptas debidas a la medicación. La Dra. Ábalos enfatiza la necesidad de buscar asistencia de emergencia o acudir sin demora a una guardia ante cuadros que involucren vómitos reiterados, dolor abdominal intenso, respiración acelerada y profunda con aliento de aroma afrutado, deshidratación severa, somnolencia desmedida o estados de confusión mental. Asimismo, frente a episodios de hipoglucemia severa acompañados de sudoración fría, temblores marcados, mareos y convulsiones o pérdida del conocimiento, no se debe intentar suministrar alimentos ni bebidas líquidas por vía oral ante el peligro inminente de asfixia por broncoaspiración, debiendo requerirse el auxilio de una unidad de soporte médico de forma inmediata.
“La prevención cotidiana en el caso de la diabetes tipo 2 y el control integral de quienes ya conviven con la enfermedad se sustentan en hábitos concretos y sostenibles: estructurar una alimentación basada en alimentos frescos, legumbres, vegetales y cereales integrales; limitar al mínimo el consumo de ultraprocesados y bebidas azucaradas; acumular un promedio de al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada adaptada a las posibilidades de cada persona; evitar el consumo de tabaco y sostener un peso adecuado”, subraya la Dra. Ábalos.
Y añade: “En aquellos pacientes ya diagnosticados, la adherencia estricta a la farmacología prescripta -sin modificaciones unilaterales-, la medición periódica de glucosa y el control paralelo de la tensión arterial, el perfil lipídico, la función renal y la salud ocular conforman el circuito asistencial que preserva la calidad de vida a largo plazo”.
Frente a una patología cuyo avance suele ser imperceptible, la educación y el control periódico representan la verdadera línea de defensa sanitaria. Conocer los propios factores de riesgo, atender a las señales tempranas del organismo y no postergar la consulta ante la aparición de dudas son decisiones que modifican el pronóstico y permiten cuidar la salud de forma oportuna.