OPINIÓN  21 de febrero de 2018

¿Nació un nuevo formato del movimiento obrero?

Algunos lo comparan con la aparición del MTA, cuando en 1994, un Moyano más joven y con menos organización impulsaba una división en la CGT. Hoy la CGT se encuentra dividida de dos formas, ideológicamente y solidariamente. Poder de movilización sumado a atender el fuerte reclamo de los más humildes, parece ser la receta

(CABA, 21.Feb.2018 / A1 Noticias – por Edgard Llanos) Los dirigentes de las CTA, saben que tienen un sector importante de seguidores y afiliados, pero de menores aportes, en lo que hace a ingresos, lo que transforma a las dos centrales de trabajadores, en una organización ideológicamente sólida, pero con menos “caja”, o sea más pobre.

Pero en esta movilización del 21F, se mostró el poder de fuego de otros sindicatos numerosos, que cuentan con estructuras económicas importantes, porque lograron llevar mediante discusiones paritarias a sus trabajadores a salarios que superan la media y que consiguen sumar a los movimientos sociales.

Estos espacios, están representados por la Corriente Combativa y Clasista; la Central de Trabajadores de la Economía Popular y Barrios de Pie, organizaciones que tienen una mirada distinta sobre un sector de los trabajadores que no están blanqueados, y que alguna estructura tiene que unificar en sus problemáticas.

El 21 de febrero puede soñarse como una fecha “bisagra”, donde emerge un sindicalismo moderno que presiona al peronismo para que los dirigentes se unan. Y en esta posibilidad quien tiene un rol fundamental es Pablo Moyano, que además de conducir el gremio de Camioneros, es uno de los consejeros gremiales del PJ bonaerense e impulsa el slogan: “La unidad es el camino”.

Quienes marcharon lo pueden haber hecho para defender a Moyano, pero seguro que la gran mayoría marchó en defensa de los derechos perdidos, en defensa de los puestos de trabajo, en rechazo a la posible reforma laboral. Este día marca un gran alerta para el gobierno, quien ahora deberá evaluar nuevamente su política económica.

Si fue masivo, el gobierno evalúo mal, pensando que con una gran campaña mediática sería una movilización menor. Si los gremios denominados “gordos” miraron para otro lado, tratando de hacer un guiño a Macri, tendrán que repensar su estrategia. Ahora sólo hay que esperar que se comiencen a discutir las grandes coincidencias y dejar de lado las diferencias de forma.

Si esto ocurre y se logra romper la barrera “clasista” de incorporar a la amplia clase media que puede empezar a entender que el ajuste les puede llegar y sumarse al reclamo de “esa masa sudorosa”, los tiempos del 2019 se acortan para la alianza Cambiemos.

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